2. Análisis de la situación del mercado de trabajo en nuestro país

La expresión «Spain is different» es también cierta en el caso del mercado de trabajo, donde radica una de nuestras grandes asignaturas pendientes. El suspenso permanente en ella implica tener que afrontar una alta factura económica, por el despilfarro de recursos que representa para el país y, lo que es mucho peor, por los elevadísimos costes humanos que genera el desempleo.

Hacer frente a este mal endémico, que llega a asumirse como un rasgo estructural propio e inevitable de nuestro sistema productivo, requiere, en primer término, disponer de un diagnóstico objetivo de las causas explicativas de ese comportamiento diferenciador, para así poder diseñar un plan de actuación coherente.

En primer lugar vamos a mostrar cómo está esquematizada la población en edad de trabajar (a partir de 16 años) en nuestro país:

 

 

El esquema anterior es importante porque nos ayuda a interpretar las estadísticas que periódicamente se publican sobre el mercado laboral.

Básicamente nuestro objetivo es analizar la tasa de paro (cociente entre el número de parados y el de activos).

 

 

Como hemos visto anteriormente, la tasa de paro viene determinada por el punto en el que se encuentran la cantidad de factor trabajo demandada por la empresa con el nivel salarial aceptado por los trabajadores (Qe, Pe). Es decir, es un resultado, por lo que para entender su valor es necesario analizar sus componentes.

En las siguientes gráficas podemos ver la evolución en los últimos años.

 

 

Como se observa, el coste salarial ha ido subiendo mientras que la población ocupada ha ido disminuyendo. Esto es un indicio claro de rigidez de nuestro mercado laboral cuyo resultado es una mayor destrucción de empleo (la diferencia entre el coste salarial total y el salario pactado en convenio se debe a los deslizamientos salariales, es decir, a los incrementos de costes adicionales por promoción y antigüedad).

Adicionalmente a la rigidez anterior, nuestro mercado presenta claras dualidades entre los trabajadores contratados como fijos y los contratados temporalmente.

Esta dualidad tiene efectos perversos sobre el mercado laboral, ya que tiende a expulsar con facilidad a los trabajadores contratados como temporales y utilizar esta figura en las nuevas contrataciones, con lo que se destruye una gran cantidad de empleo en las épocas de crisis pero no se genera empleo de calidad ni en las épocas de crisis ni en las de bonanza económica.

 

 

 

La causa de esta situación hay que buscarla en la regulación de estas figuras laborales y en especial en lo relativo al coste de la indemnización que generan.

 

 

 

Esta gráfica nos da la explicación del porqué de la evolución de los distintos tipos de trabajadores en nuestro país. Resumiendo, los trabajadores fijos tienen muchos derechos y es muy costoso (en relación con la media OCDE) su despido, mientras que con los trabajadores temporales ocurre justo lo contrario.

Este dualismo tiene efectos directos en la productividad del trabajo, puesto que fomenta el mantenimiento de ciertos trabajadores fijos cuya productividad es baja (pero cuyo coste de despido es muy alto), al tiempo que expulsa del mercado a muchos trabajadores temporales con alta productividad (pero muy flexibles a los proyectos de la empresa y baratos en el despido).

La siguiente gráfica muestra la relación entre el crecimiento de los salarios y la productividad de los factores.

 

 

Cuanto más perfecto sea el mercado laboral, más se tiene que aproximar a 1 esta relación (productividad/salario). Como se observa en España es poco más de 0,2.

Autor: A. Díaz Redondo
Profesor del CEF
Telefónica España

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