Cuando el contenido de los convenios colectivos nunca pierde su vigencia. El Supremo abraza la tesis de la inmortalidad.

Si hay una sentencia 鈥揹e lectura obligada鈥 que dar谩 que hablar en fechas venideras, por su relevancia e inter茅s, as铆 como por su peculiar aplicaci贸n pr谩ctica, esa es, sin duda, la dictada por el Tribunal Supremo el 17 de diciembre de 2014 (rec. n煤m. 264/2014), aunque no con el criterio un谩nime de la Sala (cuenta con cuatro votos particulares), en relaci贸n con los efectos que produce la finalizaci贸n de la ultraactividad de los convenios sin que se haya acordado uno nuevo ni exista otro de 谩mbito superior.

En primer lugar, y para entender todo el proceso, no est谩 de m谩s tener muy presente el contexto en el que naci贸 la nueva redacci贸n del art铆culo 86.3 in fine del Estatuto de los Trabajadores (ET), donde a principio de 2012 el legislador entendi贸 que era necesario contemplar unas reglas legales que disciplinaran la convivencia contrato-convenio de una forma ambigua, por si, mala fortuna, el rescate a la econom铆a espa帽ola hubiera sido necesario. As铆, al igual que ya sucedi贸 en la redacci贸n del art铆culo 38.3 del ET, en relaci贸n con las vacaciones y la incapacidad temporal sobrevenida1, aqu铆 tambi茅n se introdujo una regulaci贸n susceptible de soportar diversos escenarios, tambi茅n los m谩s adversos.

Se parte del supuesto de una compa帽铆a (Atenci贸n y Servicios, SL) que abona a sus trabajadores la n贸mina del mes de julio de 2013 en dos periodos, del 1 al 7 con arreglo a las condiciones del convenio colectivo de empresa y del 8 al 31 conforme a las condiciones del ET, y ello al haber denunciado la empresa el convenio, haber perdido este vigencia el 8 de julio de 2013 como consecuencia de haber transcurrido el a帽o de ultraactividad a que se refieren el art铆culo 86.32 del ET y la disposici贸n transitoria cuarta3 de la Ley 3/2012, no haberse negociado un nuevo convenio y no existir convenio colectivo de 谩mbito superior.

El Tribunal Superior de Justicia de Baleares estim贸 la demanda de conflicto colectivo declarando no ajustada a derecho la conducta empresarial, con obligaci贸n de reponer a los trabajadores afectados a las condiciones que disfrutaban con anterioridad, oponi茅ndose la empresa en casaci贸n.

El Alto Tribunal, tras traer a colaci贸n como duda interpretativa qu茅 debe entenderse por convenio colectivo de 谩mbito superior, planteando preguntas a las que no ofrece respuesta, entra de lleno en la cuesti贸n principal consistente en determinar, al no decir nada el legislador, la forma en que deben regularse a partir de la p茅rdida de vigencia del convenio los respectivos derechos y obligaciones de las partes.

Para abordar esta cuesti贸n aporta dos posibles soluciones, la que ofrece la tesis rupturista, seg煤n la cual dichos derechos y obligaciones pasar谩n a regirse exclusivamente por las normas legales y reglamentarias, haciendo tabla rasa de las condiciones laborales existentes con anterioridad en el 谩mbito del convenio colectivo fenecido. Y una segunda, denominada conservacionista, seg煤n la cual dichas condiciones laborales que ven铆an rigiendo con anterioridad a la p茅rdida de vigencia del convenio colectivo en cuesti贸n deber谩n mantenerse, puesto que forman parte del sinalagma contractual establecido por las partes.

Rechaza de plano, con argumentos convincentes, la tesis rupturista por los efectos perniciosos que podr铆a producir en el contrato de trabajo al quedar roto el equilibrio de las contraprestaciones, poniendo como ejemplo las consecuencias que tendr铆a para el trabajador 鈥揷on independencia de la labor desempe帽ada y de su titulaci贸n鈥 el hecho de pasar a percibir el salario m铆nimo interprofesional o ser obligado a realizar cualquier tipo de actividad, y para el empresario el no poder sancionar disciplinariamente a sus trabajadores salvo que existiera causa suficiente para el despido.

De igual forma, incide tambi茅n en el efecto adverso que podr铆a tener lugar en la relaci贸n de complementariedad (ET鈥揷onvenios colectivos), al estar la norma estatutaria plagada de disposiciones que remiten o env铆an a otra con la finalidad de completar determinados aspectos de su regulaci贸n. Nos referimos a la pluralidad de normas configuradoras de m铆nimos de derecho necesario, que se regulan no solamente en las normas estatales sino tambi茅n en los convenios colectivos, a los que el legislador remite en important铆simas materias que el ET no regula suficientemente.

Sorprende en cambio, antes de acoger la tesis conservacionista y despu茅s de reproducir 铆ntegramente el art铆culo 3 del ET (fuentes de la relaci贸n laboral), la afirmaci贸n vertida de que las obligaciones de las partes no se regulan por la ley o el convenio colectivo, sino por el contrato de trabajo, resumiendo el papel de aquellas a una mera labor depuradora del contrato durante el tiempo en que este permanezca vivo (funci贸n nomofil谩ctica).

Y decimos que sorprende porque a rengl贸n seguido establece con rotundidad que 鈥渆s claro que cualesquiera derechos y obligaciones de las partes existentes en el momento en que termina la ultraactividad de un convenio colectivo no desaparecen en ese momento en que dicho convenio pierde su vigencia. Y ello es as铆, no porque las normas del convenio colectivo extinto pasen a contractualizarse en ese momento sino porque esas condiciones estaban ya contractualizadas desde el momento mismo (el primer minuto, podr铆amos decir) en que se cre贸 la relaci贸n jur铆dico-laboral, a partir del cual habr谩n experimentado la evoluci贸n correspondiente鈥.

Se帽ala la sentencia que esas condiciones contractuales, cuando el convenio colectivo ha perdido su vigencia y deja de cumplir su funci贸n nomofil谩ctica, carecen ya de ese sost茅n normativo del m铆nimo convencional, podr谩n ser modificadas, en su caso, por la v铆a del art铆culo 41 del ET, sin m谩s limitaciones que las de origen legal, pues las limitaciones dimanantes del convenio colectivo, si no hay otro superior, han desaparecido. Y, por la misma raz贸n, los trabajadores de nuevo ingreso carecer谩n de esa malla de protecci贸n que brindaba el convenio fenecido. Ello podr谩 dar lugar ciertamente a problemas de doble escala salarial, de discriminaci贸n4, y otros que no se abordan en la sentencia. En cualquier caso, y para evitar todos esos problemas recuerda que, aun habiendo terminado la ultraactividad del convenio en cuesti贸n, ello no significa que no permanezca la obligaci贸n de negociar de buena fe en el 谩mbito colectivo, como establece el art铆culo 89.1 del ET.

Es decir, parece querer trasladarnos un concepto din谩mico de contrato de trabajo en orden a su regulaci贸n, de tal forma que asume en su seno de forma sucesiva la constante evoluci贸n normativa legal y convencional (desde el minuto uno: desde que se perfecciona el contrato) vigente en cada momento, y la proyecta ad extra (para derechos de ejercicio colectivo), de tal forma que la fuente desde la que parten el poder o la obligaci贸n jur铆dicas que dimanan de la relaci贸n laboral es 煤nicamente el propio contrato.

No obstante, esa evoluci贸n parece que se paralizar铆a en situaci贸n de p茅rdida de ultraactividad respecto del convenio colectivo que hubiera sido de aplicaci贸n hasta ese momento, quedando en un estado latente, hasta que nuevamente 鈥渆volucionara鈥 ante la aplicaci贸n de un nuevo convenio en la unidad de negociaci贸n en que estuvi茅ramos encuadrados. As铆, en la situaci贸n planteada, tal vez el contenido de un convenio colectivo ultraactivo que ha perdido vigencia act煤a en ese 铆nterin como una condici贸n m谩s beneficiosa sui generis, hasta tanto act煤e sobre el contrato una nueva norma paccionada estatutaria, que lo saque de dicho estadio de petrificaci贸n.

De esta forma, intenta el Tribunal Supremo salvar la dura tarea de transponer una voluntad colectiva, gestada por los representantes legales, a la voluntad individual, adelantando para ello el momento propuesto por los defensores de la teor铆a contractualista al del mero perfeccionamiento del contrato, salvaguardando de este modo los m谩s elementales t茅rminos que han dado vida a cada contrato de trabajo desde la perspectiva del trabajador, pues fueron su causa, entre los que se encuentra el salario.

Como puede apreciarse, toda una pirueta intelectual, que supone el paso de una tradicional ciencia jur铆dica (teor铆a) a una no menos utilizada en todos los tiempos pol铆tica legislativa (ideolog铆a) en busca de una deseable justicia material (ante la laguna legal intencionada), acorde con los principios y valores de nuestra tradici贸n constitucional, tal vez confirmatoria de una postura mayoritaria de la comunidad jur铆dica, al reconocer en el componente axiol贸gico de la justicia el fundamento de la paz social (art. 1.1 CE: empecemos por el principio).

1Se introdujo una nueva redacci贸n en los meses previos a la Sentencia del TJUE, de 21 de junio de 2012, asunto C-78/11, ANGED, que al final reconoci贸 su disfrute en un momento posterior, pero que por su ambig眉edad soportaba que la decisi贸n hubiera reca铆do en cualquiera de los sentidos.

2 Art铆culo 86.3. 鈥淭ranscurrido un a帽o desde la denuncia del convenio colectivo sin que se haya acordado un nuevo convenio o dictado un laudo arbitral, aqu茅l perder谩, salvo pacto en contrario, vigencia y se aplicar谩, si lo hubiere, el convenio colectivo de 谩mbito superior que fuera de aplicaci贸n鈥.

3Disposici贸n transitoria cuarta: 鈥淓n los convenios colectivos que ya estuvieran denunciados a la fecha de entrada en vigor de esta Ley, el plazo de un a帽o al que se refiere el apartado 3 del art铆culo 86 del Estatuto de los Trabajadores, en la redacci贸n dada al mismo por esta Ley, empezar谩 a computarse a partir de dicha fecha de entrada en vigor鈥.

4Como apunt谩bamos en nuestro comentario: "Ultraactividad y contractualizaci贸n: otra soluci贸n judicial necesitada de refrendo".